
Su padre fue el mejor constructor, el mejor arquitecto, y adem?s un amante desmedido de la lectura. Le?a todo aquello que pudiera llegar a sus manos. Desde revistas cient?ficas hasta pasquines sin sentido. Lo apasionaban los relatos que lo hac?an viajar a distintos puntos del universo, del tiempo, de los sentimientos. Le inculc? a su hijo el amor por el saber, por el funcionamiento de las cosas, por la cultura, por los dem?s. Lo hab?a hecho fuerte, inteligente, invencible, sagaz, mordaz, culto y responsable.
Cuando su primog?nito naci?, dijo que lo llamar?a ?caro, para que vuele lejos de las prisiones que le quisiera imponer el destino pero que, a diferencia del hom?nimo de la mitolog?a, ?l har?a todo para que su hijo nunca caiga, a manera de met?fora, aunque vuele tan alto que pueda tocar el Olimpo o tan bajo mire con desd?n al mism?simo Poseid?n. Todos los presentes aplaudieron su razonamiento, aunque a los dioses les molest? el hecho de que un mortal creyera que su hijo podr?a superar todo lo que en el largo camino de la vida le esperaba. Les molest? tanto que encerraron a ese humano en una prisi?n llamada “negocios” que hizo que se apartara de su v?stago, al principio poco a poco y luego de manera definitiva, hasta que el joven ?caro no tuvo m?s remedio que volar solo, haci?ndole frente a su porvenir, guiado por lo que su padre le hab?a ense?ado y lo que hab?a aprendido en sus lecturas.
Pero su padre, mucho antes de partir y a sabiendas de que la juventud es imprudente, imperiosa, e inmediatista, hizo de todo para que su hijo pueda volar sin peligro. Cosi? las plumas de las alas con hilos de oro, para que el sol no pudiera separarlas; las impermeabiliz? de tal manera que quien las usara pudiera volar en la lluvia o a?n cerca del mar. Hizo, adem?s, un traje que, en caso de ca?da, proteger?a a su ?nico descendiente de cualquier golpe o de cualquier arma inventada por el hombre. Pero al estar el padre en su prisi?n, no pod?a dedicarle todo su tiempo a su hijo, aunque cre?a que si lo hac?a f?sicamente invulnerable, no ten?a que preocuparse por su parte afectiva.
Los dioses, al ver que el joven hab?a sido protegido contra cualquier arma o peligro tangible, decidieron hacer algo para demostrar que nadie pod?a pasar por la vida sin sufrir contratiempos. Para lograr esto atacaron la ?nica parte del muchacho que no estaba cubierta, es decir sus sentimientos. Hicieron que siempre necesitara compa??a, pero que ?l no fuera lo suficientemente bueno para nadie, y que nadie sea lo suficientemente buena para ?l.
Fue as? que ?caro sali? a conocer el mundo, sobrevol?ndolo y observando a todos desde arriba, con arrogancia y desd?n. Lo hac?a solo porque no ten?a como llevar a otra persona consigo, y las veces en que hab?a querido establecerse con alguien, esto no hab?a funcionado. A veces pensaba que era mejor vivir volando como las aves, aunque siempre terminaba extra?ando la compa??a de los humanos.
Estaba por decidir volver a volar, cuando de pronto la vio a ella. La vio una noche en que estaba harto de la persona que lo acompa?aba en esas fechas. Ella pas? a su lado, pas? sin verlo, aunque ?l no pudo evitar seguirla con la mirada. Se decidi? a llamar su atenci?n, por lo que le envi? un peque?o mensaje para saludarla. Ella al principio estaba renuente a su contacto, porque aunque se conoc?an, no eran amigos.
?caro decidi? guardar sus alas, al menos mientras conoc?a un poco m?s a esa persona que lo hab?a impactado. Empezaron a conversar, a conocerse a salir. ?l le hablo de sus vuelos anteriores, de c?mo ella lo impacto al punto de hacerlo guardar sus alas y vencer su miedo de conocerla de una manera profunda. Le mostro su coraz?n, que aunque herido por amores pasados, segu?a esperando poder latir al un?oslo con otro. Ella le mostr? el suyo y le dijo que su espera hab?a terminado, que los dos corazones lat?an como uno solo. ?l sonri? y la bes?, porque no exist?an palabras que pudieran expresar lo que sent?a.
Pero los dioses no estaban contentos con esta situaci?n, por lo que buscaron la manera de que ellos dos se separan, y lo lograron llenando la cabeza de la bella mujer con la idea de que era mejor olvidarse de ese hombre con alas, pues alg?n d?a el se ir?a buscando a alguien que dej? en su pasado o algo que ella no pod?a darle. ?caro no entend?a el extra?o comportamiento de ella, no entend?a que hab?a pasado y la buscaba sin ?xito, con la esperanza de que ella contestara sus mensajes. Fue as? que una noche, cuando la luna se mostraba llena, decidi? desempolvar sus alas y su traje prepar?ndose de esta manera para la ma?ana siguiente cuando volar?a hacia un nuevo destino, lejos de aquella que sin ning?n motivo aparente lo dej?, hacia un incierto pero nuevo destino.
Como no pod?a dormir, sali? a hablar con una mujer mayor de la cual se hab?a hecho amigo, y con la cual hab?a manejado una relaci?n fraternal en la que no hab?an intervenido los nombres. Fue a despedirse, dici?ndole que partir?a buscando lo que no encontraba hasta ese momento. Esa mujer, de unos ojos profundos que parec?an aceitunas negras, le pidi? que le diera su nombre, que le hablara de su padre y que le deje ver su mano. El joven hizo lo que su amiga le pidi?, y se asust? al ver que la cara de ella cambio cuando le cont? la an?cdota relativa a lo que dijo su progenitor el d?a en que eligi? el nombre que ahora lo identificaba, y que examinaba con mucha preocupaci?n la l?nea de la vida de su mano.
- Tu padre, al momento de hablar sobre tu futuro, levanto la c?lera de los dioses, por lo que ellos te est?n atacando por la ?nica parte que ?l dej? sin protecci?n. Trata de hablar con ellos, y pide su perd?n. Pero recuerda, los dioses esperan algo a cambio de tu liberaci?n.
- Pero no fue mi culpa
- Los dioses son as?. No debemos provocar su ira
Las razones que le dio su amiga no le parec?an validas, no le parec?a justo estar pagando pecados ajenos. Pero si era necesario dejar su orgullo de lado por esa mujer de manos delicadas, de ojos peque?os y sonrisa perfecta, estaba dispuesto a sacrificarlo. A la ma?ana siguiente emprendi? temprano su vuelo, el vuelo decisivo, el vuelo que lo liberar?a de su maldici?n.
Bati? sus alas con todas sus fuerzas, como nunca lo hab?a hecho, desafi? a las aves, a los vientos, a las nubes y al sol. Vol? hasta casi llegar al Olimpo, y estaba por llegar a las puertas del mismo, cuando una voz grave como el sonido de un trueno lo oblig? a detenerse.
- Simple mortal, como te atreves a venir a mi casa
- Gran Zeus, vengo a pedirte que dejes de volcar tu ira sobre m?.
- ?Por qu? deber?a de hacerlo?
- Porque conoc? a alguien, porque no quiero perderla, porque estoy cansado de vagar solo por el mundo.
- ?Est?s dispuesto a cualquier sacrificio?
- Siempre que este no afecte a otros, si
A Zeus no le gust? que un humano le ponga condiciones. El cielo se nubl? de tal forma que el d?a parec?a la m?s t?trica de las noches, se formaron tormentas y empez? una danza de rayos. El gran dios estaba decidido a acabar con ese mortal tan alevoso y decidido.
- Pues deber?s abandonar en este instante tus alas, y demostrar que no eres invencible como dec?a tu padre
- Pero caer? al mar y morir?
- Poseid?n ser? piadoso y te salvar?
El dios de los mares emergi? de su reino y empez? a re?rse con tanta fuerza, que cada carcajada hacia que las olas le ganaran un poco de espacio a la costa, mientras la risa de Zeus se confund?a con los truenos.
- Ahora simple mortal, caer?s a mis dominios, y ya no me ver?s desde lo alto, como si fueras m?s poderoso que yo
- Prefiero seguir viajando por el mundo, ante que darles ese gusto.
- ?Pues no mortal, no podr?s! - el grito de Zeus hizo que en la tierra se produjera un terremoto tan fuerte que parti? una isla en dos - Si viniste hasta mi casa, debes darme algo a cambio. Me pediste que te libere de mi ira, y estoy dispuesto a hacerlo, pero mi tiempo no es un juego, as? que si no aceptas mis condiciones, tomar? la vida de esa mujer que quieres como un tributo.
- Pero ella es inocente
- T? la condenaste - grito Poseid?n
- Al soltar mis alas morir?, y no ser? libre de mi maldici?n.
- Lo ser?s mientras dure tu ca?da, y si sobrevives tendr?s una vida plena sin nuestra interferencia
- Hermano, este mortal es demasiado orgulloso, toma tu tributo y d?jalo vagar por el mundo por la eternidad.
- Esperen - El rostro de ?caro, reflejaba resignaci?n - Voy a entregarles mi vida y a demostrar que no soy invencible, pero quiero pedir algo
- Pide mortal, pide - Los dioses hablaron al mismo tiempo - Puedes formular este ?ltimo deseo.
- Quiero que ella tenga una buena vida, que est? con alguien que la quiera y a quien ella quiera, que tenga todo lo que se merece
- ?Eso es todo?
- Si
- Pues as? ser?
Al escuchar esto ?caro se desprendi? de su traje y de sus alas y empez? a caer hacia el mar, el mar que esperaba devorarlo y hacer que ese ser se pierda en la parte m?s oscura y fr?a de las grietas submarinas. Pero la diosa Afrodita, conmovida por el sacrificio y la valent?a del joven, extendi? sus brazos antes de que ?caro tocara el agua; y lo deposit? en la playa, cerca del hogar de la mujer rondaba en los sue?os de ese hombre. Mir? al cielo y su mirada se cruz? con la de Zeus, quien hab?a dado su promesa de dejar a ese mortal libre si lograba salvarse y que, resignado a no poder acabar con ese humano pero contento por haberle quitado las alas y su protecci?n f?sica, ahora cumplir?a lo prometido.
El joven despert? y camino hasta la casa de su dama, quien hab?a estado observando el cielo, rogando que ?caro regresara a su lado sano y salvo para que se queden juntos, porque aunque ella segu?a con dudas, su coraz?n le dec?a que ?l era lo que siempre hab?a so?ado y deseado.
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This entry was posted on Wednesday, September 26th, 2007 at 1:02 and is filed under cuentos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
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oiga compa… la plena que esta para Marvel o DC Comics… pongale neque a esta historia y registrala de one…
Lo mejor es pedir con el cora?n, como tu lo haces mi querido ni?o de alas y dedos escritores de historias tan tuyas como solo tu sabes hacerlo…ya ver?s como la vida te da lo bueno q mereces y ser?s feliz como la lombri…tu ya sabes que T Q M
BESOS ALADOS PARA TU NUEVA VIDA Q SEGURO VENDR? A TI PQ LOS DIOSES T LO TIENEN AGUARDANDO EL MOMENTO PRECISO…